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Caso de Éxito: Rubrum, transforma las tablas de skate en arte

Casos de éxito

13 de mayo 2019

Conoce este negocio, dedicado a la fabricación de objetos ecológicos derivados de distintos materiales urbanos.

“Comenzamos de manera autodidacta en un pequeño estudio, con muy pocas herramientas y conocimientos”, cuenta Juan Carlos Barrera sobre los inicios de su pyme sustentable, llamada Rubrum, dedicada a la confección de objetos ecológicos derivados de los skates en desuso y otros materiales de desechos urbanos.

Barrera asegura que comenzó con muy poco, y que su imaginación fue el impulso que lo llevó a crear el emprendimiento al que se dedica 100% con la ayuda de su pareja, Dania.

“Después de 2 años viajando y aprendiendo de diferentes oficios, se sumó la llegada de mi hijo Salvador, así que, con mi compañera de vida, y ahora madre, decidimos crear un proyecto que nos permitiera generar una economía más limpia y coherente con nuestro modo de vivir”, explica.

“Y así fue como partimos, haciéndonos cargo de las viejas tablas rotas, que teníamos acumuladas en la casa”, dice Juan Carlos. Luego vieron en los skates una forma útil de sacarle provecho y comenzaron a trabajar su colorida madera para elaborar joyería sostenible, contenedores, maceteros y otros objetos creativos bajo el concepto de ecoarte.

“Queríamos hacer algo diferente, siguiendo los principios aprendidos en viajes, que son básicos para el cuidado al medioambiente. Vi cómo las personas utilizaban lo necesario para no afectar el entorno con sus materias primas y dejaban que estas se renovaran. Entonces, el skate me dio esta oportunidad”, afirma el dueño de Rubrum.

“Decidimos crear un proyecto que nos permitiera generar una economía más limpia”

El origen urbano de Rubrum

Después de su creación, Rubrum tuvo 2 años y medio de funcionamiento y perfección, período en el cual Juan Carlos y Dania lo presentaron en diversos eventos, recibiendo opiniones y recomendaciones positivas de algunos expertos.

El año 2016 obtuvieron el segundo lugar del Concurso Nacional de Emprendimiento Sustentable, “Emprendedor Feliz”, organizado por la Fundación Desafío Levantemos Chile y el Banco de Chile, donde compitieron con 16.000 postulantes.

Este logro marcó un antes y después para Rubrum, que, impulsado por la pareja de emprendedores, logró generar mayores ingresos y mejores resultados. Además, reciben constantemente donaciones de materiales de parte de personas que los conocen y se encantan con el propósito de Rubrum.

Juan Carlos Barrera reconoce que desde que se creó su pyme, “hemos aprendido a potenciar el consumo responsable, creando alianzas con tiendas locales, en las que mensualmente realizamos campañas para recuperar una gran cantidad de skates de contenedores que instalamos para este propósito”.

Luego del trabajo de recolección, las tablas se trasladan al taller, donde las almacenan y trabajan una por una, limpiando, cortando y prensando, según el producto que solicite el cliente. Y aquí es cuando la logística cumple un rol clave en el negocio.

“Enviamos todos nuestros productos por Chilexpress, por la confianza y la rapidez que nos entrega, un factor importantísimo para que nuestros clientes prefieran nuestro servicio”, asegura Barrera.

Con la actitud positiva que caracteriza a Juan Carlos y Dania, después de cada entrega exitosa a cualquier lugar de Chile, ellos vuelven a recolectar tablas desechadas por las tiendas de skate de la Región Metropolitana.

“Enviamos todos nuestros productos por Chilexpress por la confianza y la rapidez que nos entrega”

La inminente expansión de Rubrum en todo Chile

La elaboración de objetos ecológicos, útiles y decorativos, sumada a la mayor visibilidad de este emprendimiento en su Instagram, ha generado más demanda de pedidos de clientes. Por eso, Juan Carlos Barrera nos comenta sus deseos de expandir el negocio dentro de Chile.

“Queremos crear nuevas alianzas, con tiendas en distintas regiones del país para seguir conteniendo y transformando el desecho generado. Así, juntos podemos hacer del skate una actividad mucho más limpia y sostenible”, declara el dueño de Rubrum, quien asegura que aún se puede potenciar mucho más su negocio y, al mismo tiempo, contribuir al cuidado del medioambiente.